Redacción · Agosto 2026 · Opinión

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Capitalismo Salvaje, BRICS y Sistemas Políticos

“La economía nunca es libre. O la controla el Estado en beneficio del pueblo o lo hacen las grandes corporaciones en perjuicio de él”. Domingo Perón

Marcelo Brignoniescribe: Marcelo Brignoni

Aunque paradojalmente el término BRIC fuera creado en 2001 por el economista Jim O’Neill de Goldman Sachs, pensado entonces para describir a cuatro grandes economías que se percibían con un gran potencial de ganancias para las compañías y los países occidentales, ratificando una vez más su habitual e inquebrantable vocación expoliadora, el bloque que conformarían en sus inicios Brasil, Rusia, India y China y desde el año 2010 Sudáfrica, pasaría a ser la principal alternativa geopolítica a la sumisión sin beneficio alguno a la oxidada hegemonía unipolar de Estados Unidos y sus súbditos del Grupo de los 7.

Aquella idea inicial de un grupo de trabajo cooperativo entre un miembro de América (Brasil), un miembro de África (Sudáfrica) un miembro de Eurasia (Rusia) y dos miembros de Asia (India y China) se expandiría como una alternativa geopolítica real, en la búsqueda de un mundo más justo a partir de un nuevo multipolarismo equilibrado.

A lo largo de los años se incorporarían Egipto, Irán, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos y en 2024 Argelia, Bielorrusia, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.

En aquellos años se invitaría también a la República Argentina, a pesar de la inexistente gestión al respecto del patético y olvidable gobierno de Alberto Fernández y de su opaco Canciller, Santiago Cafiero.

Milei ganaría las elecciones presidenciales de Argentina en 2023 y como parte de su anunciada política de sumisión estratégica a Estados Unidos y de destrucción de la soberanía de nuestro país, declinaría la invitación.

BRICS y después

Desde aquel lejano 2006 los BRICS dejaron de ser solamente un concepto económico comercial y pasaron a consolidarse como un foro político, económico y de cooperación internacional. Aunque no constituyen hoy una alianza militar como, por ejemplo, lo es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), su cooperación en defensa mutua es creciente como se ha visto en la práctica, en el reciente conflicto del Estrecho de Ormuz.

Hoy los BRCS representan alrededor del 45% de la población mundial y generan más del 25% del PIB global y casi un 20% del comercio internacional. Sus integrantes tienen influencia global determinante en áreas como energía, tecnología y geopolítica.

Objetivos BRICS

Los BRICS han anunciado como sus principales objetivos los siguientes:

En lo geopolítico, promover un orden mundial multipolar, avanzando en una reforma modernizadora de la Organización de Naciones Unidas, rechazando la hegemonía unilateral de Estados Unidos, el G7 y la Union Europea, cuestionando su política de un supuesto Orden Internacional Basado en Normas.

En lo referido al comercio y la inversión internacional impulsar y potenciar el intercambio entre sus miembros y a la vez consolidar un bloque de trabajo estratégico, de acompañamiento en el desarrollo de lo que en política internacional se conoce como “Sur Global”.

En lo atinente a la normativa comercial internacional sobre transacciones, estrategias de control y de equilibrio financiero global, los BRICS viene a plantear la reforma de instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, además de propiciar la modificación de la estructura de funcionamiento actual de la Organización Mundial de Comercio. En todos los casos con la expectativa de dar más voz a las economías del Sur Global. Esta crítica constructiva se da en el marco de la permanencia de los países miembros de los BRICS en las instituciones mencionadas, pero cuestionando el hecho de que las mismas funcionen como agencias de interferencia a favor de los intereses y posiciones de Estados Unidos, impulsadas por su Departamento de Estado en los distintos países.

Además de lo expuesto, los BRICS avanzan día a día en el desarrollo de nuevas institucionalidades propias que también se ofrecen como alternativa complementaria de las creaciones de Bretton Woods.

Entre estas nuevas institucionalidades podemos citar como las más relevantes al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). Fundado en el año 2014 es el equivalente del Banco Mundial para los miembros BRICS. Otorga préstamos y asistencia técnica a los países

miembros, y su sede mundial se encuentra en Shanghái, China, siendo presidido en la actualidad por la economista y expresidenta de Brasil, Dilma Roussef.

En lo que tiene que ver con los pagos internacionales de carácter comercial y financiero se ha creado recientemente BRICS Pay, una plataforma descentralizada e interoperable de pagos transfronterizos diseñada para avanzar en la desdolarización del comercio internacional y en conseguir autonomía operativa que permita a los países BRICS no depender del dólar estadounidense ni de la red financiera occidental SWIFT.

También es necesario mencionar la creación del Fondo de Reservas de Contingencias, creado para brindar apoyo financiero a países BRICS que sufren crisis de este tipo, actuando como prestamista de última instancia, pero sin interferir y condicionar las políticas internas de los países como sucede con el Fondo Monetario Internacional en ayudas similares.

BRICS y Sistemas Políticos

Aunque muchos crean que el principal acierto de los BRICS para fijar estrategias propias de supervivencia y desarrollo social de sus países, ante un capitalismo salvaje de escala global, pasa por sus estrategias económicas y comerciales, en realidad su principal logro es haber entendido las formas del Capitalismo Salvaje del Siglo XXI y encontrar recetas políticas y sistemas institucionales para controlarlo y encauzarlo en beneficio de sus pueblos.

El Capitalismo de Control Estatal parece ser una formula muy efectiva de los BRICS para evitar el saqueo y las desestabilizaciones propias del “liberalismo de mercado” feroz y rapaz.

La decadencia de la democracia liberal occidental ha venido siendo advertida aun por varios intelectuales y analistas occidentales que observan la subversión y el agotamiento de la democracia liberal del Siglo XX. Entre ellos Colin Crouch es uno de los más destacados.

El británico, profesor de sociología en la London School of Economics, profesor emérito de la Universidad de Warwick y miembro honorario del Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades de Alemania ya observo hace 25 años el inicio del sometimiento de la democracia al accionar descontrolado del capital globalizado y acuñó por entonces el novedoso concepto de postdemocracia, desarrollado largamente en su libro “Cómo Afrontar la Postdemocracia”, aunque ni siquiera Crouch previó un agravamiento tan marcado y acelerado del divorcio entre democracia y capitalismo y su profundización a lo largo de estos últimos años.

Por estos días, en el llamado Occidente, los grupos de presión, los gigantes financieros, los fondos de inversión y las corporaciones multinacionales toman más decisiones sobre la vida de las personas que los políticos electos para “gobernar” los Estados Nación construidos en los últimos 100 años. La democracia liberal por tanto solo se torna un simulacro de escaso valor real y resulta obscenamente evidente que al capitalismo actual ya no le sirve asumir “el costo” de la existencia de clases medias, servicios públicos universales como la salud y la educación y la permanencia de una democracia “tradicional” donde el poder que ordene la sociedad sea el que surge del Estado en representación de la sociedad y no el de las empresas, que solo representan a sus dueños.

En su actual modalidad el Capitalismo Salvaje Globalizado ya no necesita de la fuente de mano de obra calificada que necesitaba para funcionar en el pasado, ni del consenso mayoritario que le proveía la democracia electoral y presencial.

Hoy las amenazas de desestabilización financiera y los mecanismos tecnológicos de control social cumplen ese rol disciplinador de sociedades a la deriva. En ese primer renglón de esta postdemocracia los algoritmos emitidos como parte de esa estrategia y los smartphones como vehículos de los mismos se destacan por sobre el resto.

Ante este panorama el gran logro de los BRICS, a pesar de la heterogeneidad de sus países miembros, su multiplicidad de tradiciones, sistemas culturales y políticos representados, es el de no permitir que el Capitalismo Salvaje Globalizado controle las decisiones políticas, económicas y estratégicas de sus países por encima de los Estados y de su Soberanía.

Esta situación se observa con nitidez en sus dos principales miembros, la República Popular China y la Federación de Rusia, pero también y con distintos grados en los demás miembros.

De hecho, la India, que ha sido tradicionalmente el miembro más cercano o afín a los Estados Unidos en la región asiática continental, a partir del gobierno del primer ministro Narendra Modi se ha acercado mucho en sus posiciones e intereses, tanto a la Rusia de Vladimir Putin como a la China de Xi Jinping.

La gran mayoría de los países BRICS no tienen el mismo sistema político, pero coinciden en el respeto a la soberanía de cada uno de ellos en un “multipolarismo empírico” manifiesto que, aun representando diferentes tipos de sistemas políticos, coinciden en su autonomía de las amenazas geopolíticas de los Estados Unidos, la Unión Europea, el G7 y en la crítica al falaz “sistema internacional basado en valores” impulsado por esos mismos actores. La visión consensual de los BRICS es más propositiva de un nuevo norte mundial que de un anti occidentalismo que se le adjudica con escaso realismo, y es la visión que une a países tan disímiles como China, Rusia, Irán, India, Brasil, Vietnam y Sudáfrica, entre otros.

Aquel mundo de la segunda mitad del Siglo XX ya no existe y la democracia que conocimos no puede resolver los problemas de las sociedades actuales, porque esa democracia no es solo un conjunto de valores. Como cualquier otro sistema de gobierno, es un dispositivo político diseñado para coordinar una sociedad y distribuir el poder dentro de ciertas limitaciones materiales, a partir de la tolerancia y el miedo en partes similares.

El gran problema sin respuesta en ese conjunto de teoría es que el Capitalismo Salvaje Globalizado se ha deglutido a la democracia modelo Siglo XX y el nuevo horizonte que nos ofrecen los mega millonarios es volver al colonato pre feudal, donde hasta las ideas de Hobbes aparecen como una señal de progreso de cara a lo que piensan y difunden estas bestias que como Milei y otros nos hablan de la destrucción de cualquier vínculo social interpersonal como meta de su acción política.

En un mundo donde el capital puede moverse libremente con un simple clic y donde cualquier política que se interprete como desfavorable a sus intereses provoca fuga de inversores y empresas y activos que quiebran a un país quebrados en cuestión de horas, los BRICS han interpretado cabalmente que “aquella democracia” no sirve para este presente, porque desde hace décadas los sectores más ricos de las sociedades, mediante distintos mecanismos, han estructurado un plan muy eficiente de obsolescencia planificada de “aquella democracia”, con la inestimable colaboración de las “izquierdas liberales” un oxímoron muy de moda en estos tiempos.

Reflexiones finales

Lo cierto es que la principal virtud de los BRICS, más allá de sus avances comerciales, de sus procesos industriales, de la creación de millones de puestos de trabajo dignos, de sus avances tecnológicos y de haber sacado a millones de la pobreza es la decisión de colocar a la soberanía popular y al rol del estado por encima de la esclavitud de mercado y del desenfreno capitalista.

Y aunque esta “democracia liberal” formalmente siga existiendo en algunos paises, es obvio que no produce los resultados para los que fuera diseñada ni cumple las funciones que se pensó debía cumplir. Ese es el principal telón que corren los BRICS, demostrar que con otro Sistema Político, distinto a la esclavitud de mercado y al sometimiento a los Estados Unidos, los pueblos pueden vivir mejor y pensar un futuro deseable para sus familias.

Nunca la economía fue autónoma de la política, ni ayer ni hoy y el capitalismo como su nombre lo indica solo persigue la defensa del capital.

Si la política no es la que ordena la economía y el capital al servicio de todos, los ricos lo harán a su propio servicio.

La principal virtud de los BRICS es saber y hacer que las personas sean más importantes que el capital. Esa es la diferencia que hay que resaltar sobre un occidente que solo puede ofrecer a aquellos que no nacieron ricos, miseria, exclusión y muerte, en definitiva, lo que describe a este Capitalismo Salvaje Globalizado que ya no puede ofrecerle nada mejor al mundo por venir.

Si los argentinos despertamos de la pesadilla de Milei y volvemos a integrar los BRICS nuestro futuro puede ser mejor.

Allí debe estar nuestro país, no de claque de un demente y un pedófilo.

Ojalá así sea.

* Marcelo Brignoni es profesor universitario, periodista, ex diputado y miembro del Comité Nacional BRICS (CoNaB)

Marcelo Brignoni es profesor universitario, periodista, ex diputado y miembro del Comité Nacional BRICS (CoNaB)